viernes, 28 de junio de 2013

Nocturno, de Rafael Alberti

 




Nocturno


Está vacía Roma, de pronto. Está sin nadie.
Sólo piedras y grietas. Soledad y silencio.
Hoy la terrible madre de todos los ruidos
yace en mi callada igual que un camposanto.
Como un borracho, a tumbos, ando no sé por dónde.
Me he quedado sin sombra está a oscuras.
La busco y no la encuentro. Es la primera noche
de mi vida que la sombra ha huido de mi lado.
No adivino las puertas, no adivino los muros.
Todo es una inmensa catacumba cerrada.
Ha muerto el agua, han muerte las voces y los pasos.
No sé quién soy e ignoro hacia dónde camino.
Roma me sabe a sangre y a borbotón la escupo.
Cruje, salta, se rompe, se derrumba, se cae.
Sólo un hoyo vacío me avisa en las tinieblas
lo que me está esperando.

(Roma, peligro para los caminantes)